He de confesar que me he convertido en una friki total del sushi, oh si, el arrocito masacotudo relleno de verduritas y pescado crudo, y envuelto en algas… brrr! Es como morder un pedazo de nube. Recuerdo aún la primera vez que lo probé, con la duda de que seguramente no me gustaría… ¡error! Desde el momento en que mi lengua tocó la dulce textura de la masita blanca, quedé obsesionada con su saborcito suave.
Y llegó en el momento preciso, justo cuando había desterrado a los pizza huts, kentuckys y Taco ticos (salchipapas con delivery, la evolución definitiva del servicio al cliente) de mi lista de salidas. De todas maneras, una de las mejores cosas del sushi es que es LIGHT!... LIGHT GODDAMNIT!!! No tengo que preocuparme de que la grasa se vaya directamente a mis muslos, y tener que sudarla en el glutoflexor – máquina del mal - al día siguiente. Mayor razón para consentirme cada vez que puedo con esta delicadeza… siempre y cuando haya plata en la billetera, claro está. Y es que el problema principal del sushi para mí es el precio, considerando que normalmente ando más pelada que una rata.… Y entonces, llegó Katsu…
Una amiga me pasó la voz de un restaurante ponjanés con precios accesibles que quedaba en Jesús María… - “¿Jesús maría?”- le dije – “sí” – me respondió – “a la altura de la cuadra 7 de Arenaliens” – “¡JUATTHEJELL!¡Solo hay restaurantes de chifa en batea allí!”- contesté. Pero no, resulta que el paraíso del sushi a precios decentes existía, y pronto me hice caserita… creo que algo tenía que ver la super promoción del club Don Katsu… eso, o la música friki que ponían, no me considero friki, pero me conocía la mayoría de cancioncitas de anime q ponían allí.
Volviendo a lo del club, el truco estaba en los cupones. Maravillosos cupones, llene uno con 10 sellitos por consumo, y gane 15 soles gratis para su próxima compra… ¡15 SOLZASOS! ¡¿CUÁNTAS HORAS DE CHAMBA CON MI SUELDO PESETERO ES ESO?! Ni corta ni perezosa, me inscribí más rápido que lo que mi anterior jefe se demoraba en chotear mis sugerencias (y era bastante rápido en eso XD) Pronto, comencé a orquestar planes malévolos, llenando múltiples cupones gracias al consumo inocente de familia, amigos, y hasta el perro de la casa, si tuviera con qué pagar.
PD1: La dirección de Don katsu es Ramón Dagnino 227, para los interesados en comer las bolas de arroz de Wonta o un ramen Narutard ^o^ PD2: Me datean que en Vivanda el sushi está aún más barato, aunque no lo he probado aún… será motivo…




